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Seguridad pública en la Argentina: la necesidad de construir consensos PDF Imprimir E-mail
Análisis de coyuntura - Actualidad por académicos

 

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Uno de los principales problemas políticos y sociales de los últimos años ha sido la seguridad pública; la agenda política y los sondeos de opinión pública lo han colocado en uno de los temas más preocupantes para la ciudadanía donde las demandas hacia decisiones políticas más efectivas se han ido incrementando día a día. Más allá de la discrepancia sobre los orígenes de la inseguridad y las medidas para solucionarla; es evidente que se necesita la construcción de consensos políticos sólidos y duraderos. Toda acción fuera de estos términos además de cortoplacista tiene garantizado un rotundo fracaso. Desde la ciencia política, en los últimos años, algunos colegas como Marcelo Sain, Eugenio Burzaco o Diego Gorgal han hecho de esta temática la orientación de su actividad profesional. Reflexionemos un poco sobre esto. Por Pablo Alberto Bulcourf*

El problema de la seguridad pública, como una de las funciones centrales de la dinámica estatal se encuentra en la razón misma que hace a la especificidad del Estado moderno; aunque va más allá de las propias políticas públicas que se encaren al respecto constituyendo una red de relaciones sociales que nos deberían permitir a las personas poder gozar planamente de nuestros derechos y desarrollar nuestras vidas en un marco de creciente de autonomía. Este ha sido el ideario emancipatorio de la modernidad, transformado en praxis política y cristalizado en las instituciones que hoy constituyen nuestra forma de gobierno. Pero éstas no son más que prácticas sociales que cobran sentido en la producción y reproducción de la vida cotidiana, siendo las personas con “nombre y apellido” las que las llevamos a cabo, aunque a veces nos cueste comprenderlo.

En materia de seguridad, la dirigencia política, ha permanecido inerte durante los primeros años de nuestra restaurada democracia en lo que respecta a las políticas de seguridad pública, dejando a las burocracias policiales el encargo de “mantener el orden”. Prueba de ello es la falta de legislación sancionada en este período y la supervivencia de leyes, estructuras y formas originadas durante regímenes no democráticos. Desde el plano científico-académico, en lo que respecta a la ciencia política vernácula, ésta no se vio interesada en estos temas siendo paradójicamente, central a cualquier concepción sobre el propio objeto de estudio de la disciplina. Es el estallido mediático del problema el que lo coloca en la escena, y el que ha obligado a tomar cartas en el asunto, por lo menos en el ámbito de las decisiones políticas. Sin embargo la forma de su tratamiento, y las percepciones ciudadanas al respecto, no logran visualizar la complejidad del problema, reduciéndolo a un conjunto de “delitos espectáculo” ligados a la criminalidad callejera común contra la propiedad y contra la vida.

No se toma conciencia cívica, por parte tanto de la clase política como por la ciudadanía, de la necesidad de analizar en forma integral la dinámica del conflicto social transformado jurídicamente en delito, sus causas históricas y el modelo de sociedad que queremos construir. Es cierto que en lo cotidiano se reclamen por un lado decisiones rápidas y efectivas, y por el otro se decida en consonancia, pero esta lógica impide ver el problema y encararlo de forma efectiva.

Los ciudadanos tienen que saber que no se pueden dar soluciones mágicas a un mapa delictivo de alta complejidad con ejes a veces en delitos transnacionalizados como el narcotráfico y bajo una situación de precarización de las relaciones sociales producto de una serie de políticas que hicieron desaparecer el espacio público, redujeron al Estado a su mínima expresión, hicieron desaparecer al trabajo asalariado como eje de integración y excluyeron de la vida social digna a millones de ciudadanos, despojados de los mismos derechos que intentamos preservar. A lo que hay que sumarle que irremediablemente el mantenimiento de la seguridad insume un costo económico muy elevado y se necesitan cuerpos policiales altamente capacitados y bien remunerados.

Por otro lado, los sectores dirigentes, deben tomar decisiones sobre un conocimiento real y válido de la situación delictiva, que analice sus causas y consecuencias. El facilismo demagógico sólo genera efectos mediáticos más efímeros que los fuegos artificiales navideños. En lo que respecta al rol de los académicos es necesario priorizar investigaciones de relevancia social y solidez empírica, rompiendo la burbuja de cristal autoreferenciada, reproductora de un vocabulario barrocamente incoherente y temáticamente irrelevante. A pesar de esta tendencia generalizada en las ciencias sociales, en la ciencia política algunos colegas se han animado en los últimos años a encarar el desafío tanto desde la gestión como desde el estudio de esta problemática, Encabezados por el trabajo pionero de Marcelo Sain, se han ido sumando otras generaciones de politólogos como Diego Gorgal o Eugenio Burzaco. Durante el último Congreso Nacional de Ciencia Política, organizado por la Sociedad Argentina de Análisis Político (SAAP), se dedicó una reunión plenaria a este tema en la que expusieron Máximo Sozzo, el ya mencionado Marcelo Sain y el ministro de la Corte Suprema de Justicia, Raúl Zaffaroni, el que es reconocido como uno de los penalistas y criminalistas más destacados del mundo.

Evidentemente poco a poco, desde la ciencia política, vamos tomando conciencia del deber ciudadano que tenemos hacia el estudio y la acción concreta sobre la seguridad pública.

Es necesaria la construcción de políticas de seguridad pública basadas en consensos a mediano y largo plazo, o sea en verdaderas políticas de Estado, con estudios previos sólidos y con la participación multisectorial de la ciudadanía organizada. Hay que articular acuerdos entre lo gobiernos provinciales y la Nación en base a un trabajo que contemple el carácter multicausal y la diversidad del mundo criminal. Necesitamos cuerpos policiales bien pagos, sindicalizados, bien formados y éticamente comprometidos con los valores democráticos y republicanos. Debemos, cuando es necesario, desmilitarizar algunos cuerpos; posiblemente sea la propia Policía Federal la que debería iniciar un fuerte proceso de reforma en este sentido. Sin estos enclaves compartidos, toda decisión tenderá al fracaso. Esperemos que el Bicentenario nos brinde el espacio tanto de reflexión como de construcción activa de nuestro futuro; no podemos eludir nuestra responsabilidad hacia las generaciones por venir.

*Profesor e investigador en la Universidad Nacional de Quilmes y en la Universidad de Buenos Aires. Director del Proyecto de Investigación Las políticas de seguridad pública y la conformación de los cuerpos policiales en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desarrollado en el Instituto de Investigaciones en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).

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Comentarios
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Enfoque multidimensional
Josefina Recarte 13-02-2010

Creo que el problema es demasiado complejo como para intentar construir políticas desde sólo una
perspectiva. La seguridad es un problema de expectativas, de educación, de legislación, de
instituciones, de cultura, etc. Cualquier medida efectista o simplista va a fracasar. Además creo
básicamente que debemos llamar las cosas por su nombre... y cuando hablamos de seguridad hay que
hablar de la policía Bonaerense. Quizás el avance más importante (aunque parezca frívolo) es el 911
que le devolvió la información (cifra blanca del delito) a los civiles que conducen la fuerza en La
Plata... Sin embargo las políticas públicas se han discontinuado y sí coincido con el autor que habría
que pensar políticas de más largo aliento.
Mano dura o Mano blanda?
Juan Ignacio Silva 18-02-2010

Los debates sobre la seguridad giran entre "manoduristas" y "manoblandistas" y ahora
se les suman los políticamente correctos "manojustistas". Hasta cuando vamos a seguir
soportando estos dislates academicistas. Coincido con el post anterior. Acá el problema tiene nombre y
apellido: Polícía Bonaerense.
Palabras claves
Lucas Rosa 18-02-2010

Compromiso y Responsabilidad son nombrados al finalizar el artículo del Profesor Bulcourf. Creo que
más alla de las políticas de corto plazo aplicadas hasta el cansacio por la dirigencia política para
afrontar un problema que ha ido increyendo en número como en agresividad, los problemas a los que se
enfrenta la ciudadanía, la dirigencia y las diferentes esferas de la sociedad que integramos es la
falta de estas a las que llamó palabras clave frente a los problemas sociales que hoy aquejan a
nuestra sociedad y frente a esto la seguridad pública no esta excenta.

El debate está abierto y considero que cada uno de nosotros en nuestros diferentes roles debemos
destinar esfuerzos para lograr alcanzar "compromisos" y "responsabilidades".
Seguridad pública o seguridad ciudadana?
Jorge Luis Gracca 18-02-2010

Cuando hablamos de seguridad debemos entender que el problema es complejo, y se debe abordar desde una
perspectiva multidisiplinaria, hay que poder entender y enfocar la seguridad desde otros aspectos y no
solo en la punición, ya por enfocar las políticas públicas en la punicion llegamos al la situación que
hoy vivimos, el delito evolucionó y se transformó así como se transforman las sociedades y evoluciona
el mundo. Debemos hablar cuando hablamos de seguridad, de seguridad ciudadana y no de seguridad
pública, ya que seguir hablando de seguridad pública, hay que abrir el espectro e involucrar a la
sociedad, logrando así con la seguridad ciudadana la participacion de la sociedad toda. La seguridad
no es sólo la policía, es mucho más amplío y debemos pensar primero en seguridad ciudadana, segundo en
políticas a corto, mediano y largo plazo.

Como dijo el autor no existen soluciones mágicas, el trabajo es a largo plazo y muy duro como tambien
es cierto que hay que construir consensos, pero para todo ello no hay que cerrar el círculo en la
órbita del Estado, sino ampliarlo y darle paso a la seguridad ciudadana.
Autonomía Policial
Sergio Caplan 18-02-2010

Creo que la cuestión principal del problema de la seguridad pública pasa por la falta de compromiso
político y la autonomía policial. Siguiendo a Saín, considero que el poder político debe hacerse cargo
de la dirección de las polícias, tanto provinciales como de la federal. Sin embargo, mientras que las
cuestiones políticas se mantengan en una lógica maniqueísta, será imposible llegar a un acuerdo sobre
si corresponde una reforma policial y como habría que realizarla.
La necesidad de consensos
Robertino Spinetta 18-02-2010

Coincido plenamente con el autor. Creo que necesidad de consensos en la dirigencia política es un paso
primigenio y esencial para la satisfacción de los objetivos y demandas de la sociedad. Con respecto a
la seguridad, esto no lo es menos. La idealización y corriente alcance empírico de políticas públicas
en este aspecto requiere un total acuerdo ex ante para la consolidación progresiva de políticas de
Estado.

La seguridad de sus ciudadanos es una responsabilidad absoluta de cualquier Estado. El bregar por la
misma se constituye en una obligación ineludible de una república. Sin la debida seguridad en materia
de políticas públicas una verdadera democracia jamás puede ser posible. Creo que los politólogos
debemos agarrar debidamente la posta y comprometernos con el planeamiento de políticas públicas en
este sentido.
diágnosticos sobre seguridad
Alejandra March 25-02-2010

Coincido en términos generales con las apreciaciones de la nota. No obstante ello, creo que siempre
terminamos cayendo, inexorable e indefectiblemente, en lugares comunes y frases bienintencionadas.

Creo que la clave pasa por sincerar esta problemática, pasa por una serie de cuestiones, tan sensibles
como contradictorias en sí mismas para el humor social.

Ejemplos, solo algunos para no aburrir, confundir orden y autoridad con represión

Si no blanqueamos este tipo de "dilemas" creo que la discusión sobre el tema de la seguridad
ciudadana en las grandes urbes seguirá siendo el juego de la buena pipa...


Columna de opinión sobre seguridad
Sergio 25-02-2010

Qué placer poder leer estas notas encontrando tanta mentira y tanta confusión en los medios masivos de
comunicación.

Sin caer en la eterna discusión de café sobre derechas e izquierdas, fachos o progres; digo yo ¿por
qué no publican los diarios y los noticieros reflexiones del tenor y la calidad que aquí presentan?

Los felicito, sigan así.
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